Una cadena de Castillos

A igual que el Castillo del Elector en Boppard, todos los castillos en el Rin tienen una historia propia y apasionante. A lo largo de esta historia, existen también muchos mitos y leyendas sobre caballeros y doncellas hermosas, sobre el amor, las virtudes, el engaño y la pasión. No muy lejos de Boppard se encuentran los castillos “Sterrenberg” y “Liebenstein” a una gran altura sobre las rocas empinadas al pie del Rin. Están separados por un muro que nos habla de la “hostilidad entre dos hermanos”… seguramente por culpa de una muchacha… 
A pocos kilómetros de distancia, en lo alto de las rocas, están los castillos “Katz” y “Maus” (el gato y el ratón). Sus nombres hacen esbozar una sonrisa, pero estos castillos eran fortalezas muy importantes. El Maus (ratón) podía rugir y Katz (gato) podía mostrar sus garras. Desde el mirador “Patersberg” se tiene una hermosa vista de estos dos castillos además del castillo “Rheinfels”.


Las ruinas del castillo de Rheinfels son los restos más grandes de una fortificación a lo largo del Rin. Incluso hoy en día las ruinas representan el poder de los caballeros en el Rin. Las bóvedas subterráneas, en el corazón del castillo, ofrecen otro superlativo… porque constituyen una de las mayores bodegas abovedadas en Europa.


De carácter más definido son los castillos “Rheinstein“, “Reichenstein“,”Sooneck“ y “Stotzenfels“. Estos castillos son el reflejo del romanticismo en el Rin, como se aprecia en su interior. El castillo Stolzenfels, cerca de Coblenza, es un buen ejemplo de la apreciación del romaticismo y de la evolución intensa y heroica de la Edad Media. El famoso constructor prusiano Schinkel recibió el contrato para reconstruir el castillo del príncipe heredero prusiano y además de erigir maravillosas habitaciones, creó asimismo un jardín adornado con arcadas.


Jardines son los que también rodean los muros encumbrados del castillo más famoso en el Rin Medio. El “Marksburg”, situado por encima de la ciudad de “Braubach”, nunca fue destruido y por lo tanto, constituye un auténtico ejemplo de la vida medieval en los castillos. Sólo por echar una mirada al bien dotado jardín de hierbas vale la pena la visita, pero los gruesos muros del castillo albergan aún muchos tesoros más, como la maravillosa cocina del castillo y una espeluznante cámara de tortura, que causa horror hasta el día de hoy.


Llegar al río Mosela, desde la altura de Boppard no es lejos y por lo tanto, usted puede fácilmente hacer una excursión al castillo “Ehrenburg”, situado en el pacífico valle de “Ehrbach”, en la región del Mosela. Por casi 900 años, este castillo ha desafiado viento y cambios de clima, así como también enemigos y conquistadores. Hoy en día los poderosos muros del castillo invitan a sus visitantes a disfrutar de los juegos medievales, mercados y fiestas, en donde se elevan copas de vino o vasos de cerveza festejando como los caballeros de la época.


Enlace a la Asociación de castillos alemanes

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